¿Les Cree? Yo Tampoco

El nuevo aliado de Michael Vick es nada menos que Ron Artest, de la NBA, quien llegó a la liga como una de las grandes promesas y se la ha pasado más en pleitos físicos y verbales que jugando bien en la duela.

Artest es ese que inició una pelea (cuando jugaba con los Pacers) en la casa de los Pistons, el Palace de Auburn Hills, hace unos años; riña que se salió de lo normal al involucrar al público, que también dejó ver lo suyo, pues en Detroit no son precisamente peras en dulce los aficionados. Pero aún así, fue una de las escenas más penosas que hemos visto en toda la historia del deporte. A Artest le costó la suspensión por el resto de la campaña y a sus compañeros, además de algunos rivales, otras suspensiones y multas muy altas.

Algunos fanáticos también se metieron el líos legales, además de que ese episodio dio lugar a que en se aprobara una ley en Michigan que convierte en delito el hecho de ocupar un lugar equivocado en un escenario deportivo, es decir, un asiento diferente al que marca el boleto o ticket.

Artest ofrece sus consejos a Vick, y además dice que cree en su arrepentimiento. Yo no le creo a ninguno de los dos, pues no se cambia una forma de pensar de la noche a la mañana, y ambos estuvieron convencidos de que lo que hicieron fue correcto, aunque la sociedad y las leyes les hayan señalado lo contrario posteriormente.

Artest, además, nunca ha sido más pacífico luego del incidente ya citado, mientras que se sabe que Vick tiene todo un equipo de publirrelacionistas que trabajan desde ahora para limpiar su imagen y tratar de que, al término de su encarcelamiento, regrese a la NFL.

Hay formas de vida que están tan arraigadas que nada las cambia, y los dos atletas son de esos que crecieron con un gran rencor contra el mundo. No los culpó, tuvieron infancias muy complicadas, pero nada justifica que ahora que tienen dinero, poder y fama, se la quieran cobrar con quien sea y como sea. Primero deberían asegurarse de que el mundo tiene una parte o toda la culpa de sus vidas sufridas. Pues si a esas vamos, al pueblo judío se le debería permitir todo tipo de atrocidad en pago a lo que le hizo el loco de Hitler en la Segunda Guerra Mundial, pero no es así e igual es detestable que traten tan mal a los palestinos, tanto como es destestable que a esta altura alguien sea antisemita o anti-lo que sea.

Dios los hace y ellos se juntan y ojalá nadie los tenga juntos muy cerca, pues Artest podría comenzar un pleito nada más porque lo voltearon a ver y no le gustó la forma, mientras Vick liga apuestas para ver de que manera el otro mata a golpes al desafortunado. Y lo digo así porque no les creo lo de su arrepentimiento. El dinero que perdieron quizá les dolió mucho y, para no seguir perdiendo, posan como Hermanas de la Caridad, pero creo que en el fondo seguirán siendo siempre los mismos. Por favor deja tu punto de vista, cualquiera que sea será siempre bienvenido en este blog.

Infección Peligrosa

Hace mucho, mucho tiempo, a todos los niños les podías decir que el deporte era una actividad sana, a través de la cual se podía tener una vida digna y ejemplar. Hoy, con los excelentes ejemplos que dan atletas, directivos y aficionados, lo único que se le puede aconsejar a un niño es que se aleje del deporte profesional, pues hace rato huele a heces.

Un árbitro de la NBA que se declara culpable de apostar mientras desempeñaba su trabajo; un quarterback estelar de la NFL que usa su dinero para promover las peleas de perros, lo que implica una crueldad inmensa con los canes; un directivo mafioso que manda a golpear a un jugador de futbol que abandona al equipo por falta de pago; un líder de una barra que es asesinado; un pelotero que quema a sus empleados por usar la alberca de su rancho; periodistas que justifican todo lo anterior, pues la mayoría de los delincuentes citados son atletas, como si ésto fuera motivo de impunidad.

¿Qué pasa? Simplemente la inercia social llegó al deporte: lo que importa es obtener dinero, posición social y poder, sin importar a que costo y menos las víctimas dejadas en el camino. Inercia que marca el paso de cientos de ciudades o países en todo el mundo. Era imposible que el deporte profesional se quedara al margen, la inmensa cantidad de dinero que ahí se mueve era manjar más que antojable para los ambiciosos en extremo; los lavadores de dinero y sus proveedores de materia prima, los narcos; los que buscan salir en la TV a cualquier costo; y todos aquellos imbéciles cuyo ego y ambición de dinero y poder los hace sentir que nada importa y que han perdido toda perspectiva de lo que antes hizo al ser humano algo digno: la honestidad, el trabajo digno y el respeto por el prójimo.

Pero mientras haya directivos que adolescan de valor para negarles el paso gratuito a los idiotas de las barras que creen que su “pasión” tiene que ser retribuída con eso y más, habrá violencia en los estadios y sus alrededores. Ya es hora de que las barras dejen de ser las “autoridades” dentro de un estadio de futbol(mal exclusivo, en otros deportes se ve poco), y que las familias regresen a las gradas, las que usan el deporte para divertirse, no los vándalos que usan al deporte para vivir. Fuera la mierda de los estadios. Y por favor, dejen de decir que es el color, la chispa del estadio, son basura la mayoría, imbéciles que no saben diferenciar entre una diversión, por apasionante que sea, y la estupidez de la violencia.

Ya basta de atletas que se presumen como ejemplo en el campo y fuera del mismo son porquería social, usando drogas, alcohol en exceso y creyendo que su fama y dinero es boleto para ser impunes, déspotas y groseros con la gente. Pero existirán siempre y cuando haya idiotas que los adulen, que los alaben a cambio de un simple autógrafo, una foto o una pequeña plática.

Ya es hora que los directivos de ligas y torneos en todo el mundo no le vendan franquicias a cualquier tarado con dinero, que investiguen de dónde viene su capital y a la menor duda digan “No” a esos mafiosos, que usan al deporte para lavar su dinero mal habido y llevan sus métodos de trabajo a sus equipos. Los atletas, muchos, luego terminan aceptando los métodos y hasta involucrándose en los negocios turbios.

Ya es hora de que el deporte profesional vuelva a ocupar los espacio estelares en los medios electrónicos por lo que suceda en el campo, y no por el escándalo en turno o la vanalidad de la semana por cuenta de un deportista. Son estrellas, si, pero que dejen los espacios de farándula y los hechos de sangre que sacan los diarios, la radio, la TV e internet, a quienes corresponde tal cosa: a los artistas(y que sean los de verdad, no los de plástico) y a los delincuentes, respectivamente.

Ya es tiempo de que los políticos dejen de usar al deporte sacándose la foto con el atleta de moda o prometiendo campos a los más pobres. Es momento de que muchos de esos que fueron elegidos para gobernar, se pongan a trabajar y hagan uso de su poder para imponer la ley, y no la hagan a un lado cuando se trata de un atleta famoso o un pariente de éste, y que no permitan que en los sitios de juego se apueste en deportes. Las únicas apuestas deportivas que deberían permitir son aquellas que manejan dinero que en buena parte va a la beneficencia pública, como lo hace en México un organismo llamado Pronósticos Deportivos para la Asistencia Pública.

Si te gustó este post o no, me importa mucho tu opinión, así que por favor deja tu comentario. Gracias.