A Nivel de Cancha: El Cumplimiento de Unos y la “Felicidad” de Otros

Colaboración de José David García. (Nota del Editor: El desface probable de tiempo en el texto es por que no se pudo publicar antes, sin que sea culpa de quien lo escribió.)

Graduación

Ha todos nos llega el momento definitivo de madurar, en muchos casos puede ser un proceso lento con muchas altas, bajas y momentos regulares que pueden hacernos dudar del camino a elegir, ya sea en lo personal, profesional, sentimental o en cualquier ámbito de la vida, y la realidad es que la única solución para obtener la respuesta deseada es; trabajo y darle tiempo al tiempo, para cumplir con las exigencias y obligaciones, y recoger el fruto producido por la paciencia y el esfuerzo, y Zidane, técnico del Real Madrid ha podido pasar por fin este difícil, duro y complicado proceso para poder, de una vez por todas, obtener su graduación como entrenador, y que el que siga dudando de él, no es más que un necio que intenta evitar una realidad tan evidente como el azul del cielo.

En varias ruedas de prensa a Zidane se la cuestionado sobre su futuro, un porvenir que para la opinión pública es ridículo que se quiera insinuar tal cosa, pero que para el técnico francés es tan claro como la copa de un pino; “Mi futuro aquí no es seguro, yo no preparo nada para la temporada que viene, se lo que es entrenar al Madrid para lo bueno y para lo malo, por eso estoy preparado para lo que sea, lo demás no es seguro”, dando entender claramente que su continuidad está vinculada a los títulos, la gloria y triunfos, tan necesarios para este club, comprendiendo el lugar, contexto y puesto en el que se encuentra, y que maneja con total responsabilidad, seriedad y compromiso.

La primer palomita de “zizou” como técnico es el manejo y la gestión de vestuario, conducir, encaminar y llevar a buen puerto, a un más que complicado grupo de futbolistas, que si bien es cierto tienen un talento excepcional para el juego de la pelota, cuentan con un ego que puede poner en riesgo el bienestar y los objetivos colectivos de una institución que cuenta con la exigencia máxima de ganarlo todo, y que al final del día, son el principal capital que tiene toda institución, el recurso humano, en este caso; los futbolistas. Pero esta asignatura ya la tenía más que cubierta, logrando que aquellos que no cuentan con la participación o los minutos necesarios, se encuentren contentos, cómodos y seguros con su labor.

Zidane ha conseguido, no solo mantenerlos contentos y a tope a todos por igual en el sentido emocional, sino que además – exceptuando a Danilo que hasta en el propio seno madridista deja dudas – todos rinden al mismo nivel en lo futbolístico, tanto en la cuestión individual, como en la colectiva, la segunda como consecuencia de la primera.

A diferencia del comienzo de la temporada este equipo comienza a tener y a entender el “Modelo Zidane”, un equipo que busca tener la posición de la pelota, con los laterales muy adelantados, llegando con mucha gente a la área rival y en su contraparte, ser un equipo que sea intenso y rápido en el repliegue y en la recuperación de la pelota buscando tener las líneas juntas, tratando de cerrar los espacios.

En el ataque es un equipo que ha cumplido con creces ya que lleva 61 partidos consecutivos marcando empatando una marcar histórica que tiene el Bayern Múnich, ya que es un conjunto que tienen muchas armas, variantes y posibilidades para hacer gol; tiene buen trabajo en la pelota parada, cuenta con mucha amplitud por las bandas gracias a Marcelo y Carvajal, y es un equipo muy rápido a la contra, y ni qué decir del peso y la jerarquía individual en sus futbolistas.

La defensa es otra historia, y sin duda esta parte le cuesta mucho más al cuadro de Chamartín para mantenerla equilibrada, es un equipo más ofensivo, que ataca prácticamente con 8 jugadores, y por lo tanto se convierte en un equipo muy largo, y que queda muy expuesto en su zona baja, en fin, son los riesgos que tiene que correr una escuadra que propone y que busca atacar constantemente, pero que lo tienen en la final de Champions y muy cerca de conquistar la liga.

El madurar es complicado, y lo es todavía más cuando no te toman en serio, solo el tiempo, trabajo y paciencia pueden conseguir y producir los frutos y metas buscadas, uno no obtiene lo que desea, consigue lo que trabaja, y así lo entiende Zidane, comprende que en el Madrid no basta con llegar o estar, sino conquistar, porque la única manera de mantener al club y a el mismo sanos y vigorosos, es el cumplimiento, o sea, ganar y así, obtener la felicidad.

Falsa felicidad

“Estoy feliz, inmensamente orgulloso y contento porque competimos”, declaraba el “cholo” Simeone después de que su equipo fuera eliminado de las semifinales de la Liga de Campeones por el Real Madrid, y después de dicha declaración, entiendo cada vez más, la diferencia que existe entre estos dos clubes, tanto en historia, en ingresos, en fichajes, en las plantillas que conforman cada uno de estos equipos, en títulos y en la cantidad de aficionados, y básicamente tiene que ver con una cuestión que muchas veces tomamos en cuenta como algo menor; el discurso.

Más allá de que yo no me crea estas palabras y que ustedes no estén de acuerdo conmigo, la pregunta en cuestión y la que nos debemos hacer sería: ¿Simeone cree en lo que dice?, yo la verdad espero que no, pero al ver la seguridad con la que respondió a dicho cuestionamiento, no me cabe duda alguna de que lo está, y eso me preocupa.

El técnico colchonero a mi parecer, presume de una felicidad que no siente, pero lo dice a sabiendas de que millones de personas lo están viendo por todo el mundo y busca de alguna forma, crear una máscara para tapar su tristeza, desasosiego y desazón por una derrotar más frente a su vecino, su rival, el rico, poderoso, prepotente y sin valores, según el departamento de comunicación del Atlético de Madrid tras la pésima campaña realizada en redes sociales.

Entiendo, comprendo y acepto el orgullo que puedan llegar asentir los aficionados, los jugadores y el cuerpo técnico por ver la lucha, el esfuerzo y la entrega que mostraron cada uno de los protagonistas en la cancha, frente a un rival que se supone es muy superior a ellos en el papel, y que estuvieron a punto de igualar una eliminatoria muy complicada, lo que no es aceptable ni comprable, es el hecho de decir que estas contento y feliz, la felicidad, por lo menos para mí, es una palabra que no debería de entrar en alguien que acaba de perder una eliminatoria, y más cuando es contra su acérrimo rival, porque el Atleti es una institución que debe de dejar los complejos y las inferioridades, esta para competir y ganar a quien sea, como lo decía Luis Aragonés, que el futbol es ganar, ganar y ganar,  porque si no, jamás lograran dar el paso definitivo.

Es ahí cuando notas las diferencias, para unos es un cumplimiento, una obligación y una misión llegar, para otros es “felicidad”, al final del día, cada uno, vive la realidad que quiere.

A Nivel de Cancha: El Balón de Oro, Una Historia Dorada

COLABORACIÓN ENVIADA POR JOSÉ DAVID GARCÍA.

El balón de oro vuelve a sus orígenes y a sus viejas maneras, no porque se quiera premiar solo a los jugadores europeos como antaño, cosa que no va a suceder, sino que el formato de la premiación del galardón ha cambiado, en donde FIFA y la revista France Football se separan y quedan totalmente desvinculados en la unificación del premio, lo cual me parece una gran noticia en donde en las próximas premiaciones ojala se imponga la cuestión del análisis futbolístico y no tanto la mediática en donde es muy probable que vuelvan a existir dos premios como anteriormente se realizaba.

Creado en el año de 1956 por Gabriel Hanot director de France Football en aquellos años buscaba premiar al mejor futbolista del balompié del viejo continente, en donde la lista  de grandes jugadores que lo ganaron hasta el año de 1995 es bastante extensa, pero a su vez esto provoco que grandes jugadores del continente americano nunca pudieran conseguirlo, en donde destacan nombres como los de Pelé, Diego Armando Maradona, Zico, Rivelino, Mario Alberto kempes, Garrincha, Héctor Scarone, Daniel Passarella entre otros grandes futbolísticas del continente, es verdad que Alfredo Di Stefano si pudo conseguirlo pero porque la saeta rubia se naturalizo español y por eso pudo obtener el premio en su momento.

De 1956 a 1994 tan bien lo han ganado grandes jugadores europeos, con un gran talento e inteligencia en el juego, desde goleadores como el gran Marco Van Basten, jugadores creativos como el inolvidable Johan Cruyff y hasta grandes defensores como el Káiser Franz Beckenbauer, todos en su momento merecedores del premio y considerados el mejor jugador en Europa.

En el año de 1991 la FIFA crea el “FIFA world player” para poder tener un protagonismo mediático que no tenía y que el premio no conseguiría a nivel de importancia, más que nada por cuestiones de antigüedad y porque desde entonces se enfocaba un poco más en lo mediático.  No fue hasta el año de 1995 que el jugador africano George Weah, gran jugador y goleador del Milán en esos años, conseguiría el balón de oro como primer jugador no europeo en ganarlo.


Desde el año 2010 tanto la FIFA como France Football decidieron unificar al premio con el nombre de FIFA Balón de Oro en donde todo mundo podía votar los periodistas, capitanes de selecciones y seleccionadores mismos, en donde esto se convirtió en votaciones y acuerdos de compadrazgos para hacerle el favor al amigo que una votación mas sometida a los merecimientos de acuerdo al rendimiento individual del jugador en algunos casos.

Esta noticia realmente me alegro, y no lo digo con sarcasmo, más que nada  porque llegó a hacer insoportable el excesivo interés mediático del galardón ya que muchas veces lo ha ganado el jugador que genera más interés e imagen y no el que realmente tuvo mejor rendimiento.


Durante estos últimos 6 años si las votaciones se hubieran llevado bajo el formato clásico, es decir, solo hubieran votado periodistas, en 2010 Messi no hubiera sido el ganador sino el holandés Wesley Sneijder año en el cual fue un jugador vital para el Inter de Milán de Mourinho, en donde ganó el triplete esa temporada y con su selección el subcampeonato del mundo y ser el máximo goleador de la competición con 5 goles empatado con Thomas Muller, Diego Forlán y David Villa, me parece que hay poco que agregar para señalar quien lo merecía ese año, cosa increíble porque tampoco estuvo entre los tres finalistas ese año.

También el año 2013 fue de mucha polémica cuando Cristiano Ronaldo fue el ganador del premio, porque de igual manera si en la votación hubieran sido puros periodistas el ganador hubiera sido el francés Franck Ribery, en donde ese año también ganaría el triplete con el Bayern Munich siendo considerado el mejor jugador del equipo y decisivo en todos los sentidos.


Las normas del premio han cambiando y hay algunas que son bastante buenas y otras no tienen mucho sentido y son normas innecesarias. La mas innecesaria es la que explica que la fase intermedia en donde se anunciaba a los tres finalistas ya no existe y se hará una lista de 30 jugadores y de esa lista se anunciara al ganador del premio al final del año, algo que me parece innecesario porque en la actualidad Cristiano Ronaldo y Messi han monopolizado el trofeo con un acompañante más en la etapa en donde se anunciaba al finalista.

Como he dicho antes me parece fantástico que voten solo periodistas, no porque los periodistas o los medios de comunicación tengan la verdad absoluta del tema, sino porque me parece y espero que de aquí en adelante, si se le tome más importancia al merecimiento por rendimiento y no a los amiguismos constantes que ha ocurrido en algunas ediciones así como a la parte mediática, en fin ojala lo gane el que más lo merezca.